El Peligroso Espejismo de las Encuestas

Ayer se difundieron los resultados anuales del estudio internacional World Internet Project para Chile  (WIP-Chile). La versión 2006 arroja sorprendentes avances tales como que en Chile estarí­amos alcanzando un 40% de población usuaria de Internet y que de éstos el 26% habrí­a comprado productos por Internet. Sin embargo, la encuesta fue realizada a una muestra de personas (entre 12 y 60 años) que no incluye zonas rurales y que al parecer estarí­a concentrada en Santiago. Si esto es así­, no convendrí­a concluir que los resultados son validos a nivel nacional. Las implicancias de esto son riesgosas. En efecto y sólo a modo de ejemplo, ‘El Mercurio’, el periódico más respetado de Chile, publicó hoy: “Fuerte aumento de conectados en Chile Cada vez más chilenos tienen acceso a las nuevas tecnologí­as”.

Una lectura rápida de esta noticia por parte de las autoridades polí­ticas (y en menor medida las técnicas), así­ como por parte de la ciudadaní­a, podrí­a contribuir a formar la falsa impresión de que estamos considerablemente más conectados a la sociedad de la información de lo que realmente estamos, lo que a su vez puede tener repercusiones en las prioridades legislativas y gubernamentales en torno a promover el avance de Internet y las nuevas TIC en Chile.

Considerando que tuve la oportunidad de asistir al evento, me parece necesario presentar una visión personal sobre el problema del ‘espejismo de las encuestas’ ya mencionado

 

Tip La presentación del estudio se realizó en la Universidad Católica, entidad que junto a la Cámara de Comercio de Santiago ha realizado hace varios años este tipo de encuestas que se realizan conjuntamente en varios paí­ses.

Durante la presentación me llamó la atención lo positivo de las cifras. Llevo casi dos años estudiando detenidamente el tema de nuevas tecnologí­as y su impacto en el desarrollo, así­ que me sorprendieron los resultados de WIP-Chile, particularmente  a la luz de la realidad del mundo rural y de aquellos sectores urbanos de bajos ingresos que sistemáticamente reportan serios problemas de conectividad. Al finalizar la presentación consulté a los panelistas sobre la definición de la muestra para este estudio, confirmando que no incorporaba una distinción entre población rural o urbana.
Aunque no se aclaró el punto, al parecer la encuesta esta referida principalmente a la realidad de Santiago, lo que definitivamente no hace recomendable referirse a conclusiones extrapolables a todo el paí­s (NOTA: Ver detalle metodologí­a más abajo. Aquella información no fue entregada durante la presentación oficial a la que me estoy refiriendo). Los investigadores a cargo del estudio reconocieron este hecho y lo justificaron debido a un problema de costo (una encuesta a nivel nacional es ostensiblemente más cara). Yo les hice ver el peligro de la situación, considerando que se produce (no sólo en el ámbito tecnológico) un inevitable salto entre la academia, los medios de comunicación y los tomadores de decisiones en el gobierno y el congreso. Una vez que los resultados de estos estudios salen a la luz pública, muchas personas en puestos relevantes del gobierno o el parlamento podrí­an capturar los titulares y quedarse con la impresión de que es el paí­s el que esta en tan notables condiciones. Lamentablemente es muy fácil caer en el espejismo.
De hecho, el link entre academia, prensa y ciudadaní­a se comenzó a articular al dí­a siguiente. Aunque el Mercurio incorporó el punto de vista sugerido por mi consulta hecha a los investigadores, de todas formas la información presentada por aquel medio podrí­a causar cierta confusión en algunos lectores menos cuidadosos. Tomen esta cita como ejemplo:

Tip “Casi el 87% de los chilenos se conecta a la red, señala el estudio, que tiene como objetivo analizar el impacto de internet y de las tecnologí­as digitales en la vida cotidiana. “El total de población relacionado con internet es de 48,6% de usuarios directos, a lo que hay que sumar 38,1% de usuarios indirectos; es decir, en total es un 86,7%”, indicó Sergio Godoy, subdirector de Investigación y Posgrado de la Facultad de Comunicaciones de la UC, quien dirigió la investigación. “Esa cifra sólo se aplica a la capital, no se ha hecho la estimación para el total paí­s”(Fuente: El Mercurio, 16 Noviembre, disponible en versiones impresa y digital)

 

Claramente hay una contradicción entre la primera lí­nea del párrafo y la última, lo que puede verse reforzado al incorporar opiniones de expertos de reconocido prestigio:

Tip  “El porcentaje de personas conectadas en nuestro paí­s sube en alrededor de cuatro puntos anuales; esto, junto con el notorio avance de la banda ancha en los sectores de bajos ingresos, llevó a Pedro Gí¼ell, director del PNUD en Chile, a dar por cerrada la “brecha digital” en este aspecto. “Ya todos estamos adentro”, comentó Pedro Gí¼ell, invitado a la presentación. “La exclusión no es un problema. Ahora el problema es de edades, no de billetera”.

(Fuente: El Mercurio, 16 Noviembre, disponible en versiones impresa y digital)

Tengo la impresión que la declaración de Gí¼ell debe contextualizarse en torno a los resultados del informe del PNUD donde se enfatiza que efectivamente y gracias a la existencia de telecentros, cibercafes y creciente acceso individual resulta cada vez más factible para las personas encontrar un punto cercano donde acceder a la red a un costo relativamente razonable. Sin embargo lo anterior no podrí­a utilizarse como argumento para señalar que tenemos resuelto el tema de conectividad en términos de la existencia de una infraestructura que permita el acceso a Internet banda ancha y otras TIC a bajo costo para TODO el paí­s.
Tomemos un ejemplo del mundo de la educación: Si bien existen computadores en el 88% de los colegios de educación básica y el 85% de los liceos del paí­s (Estadí­sticas Red Enlaces, Ministerio de Educación, 2005), la proporción de computadores per cápita es de aproximadamente 1 computador por cada 46 estudiantes, considerando sólo la Red Enlaces, la que habí­a instalado hasta el 2005 un total de 75.711 computadores en todo el paí­s para satisfacer la matricula de educación básica y media de 3.5 millones. Dicha proporción de computadores por niños es altamente insuficiente para promover cualquier uso más intensivo del recurso y se aleja mucho de los estándares de paí­ses más desarrollados (El promedio de los paí­ses de la OECD para el año 2000 era de 9)
Con Internet ocurre algo similar. De hecho, se estima que hacia fines del 2006 estaremos recién   alcanzando 1 millón de conexiones de banda ancha en Chile (población de 16 millones). Sin embargo, los resultados del Barómetro Cisco publicado en Septiembre sobre el avance de la banda ancha  nos muestran que  el tema del acceso esta lejos de estar solucionado: Santiago concentra en la actualidad sobre el 55% de todas las conexiones de Internet banda ancha del paí­s. Además y tal cómo hemos comprobado en un estudio sin publicar realizado junto a Cristian Hernández, dentro de Santiago, existe una alta concentración de TIC sólo en  las cuatro o cinco comunas de mayores ingresos.

FUENTE CISCO BAROMETRO BANDA ANCHA

En definitiva y aunque no se desconoce la importancia de estos estudios, resulta muy relevante analizar sus resultados desde una perspectiva crí­tica, particularmente cuando el costo de no hacerlo puede incidir en la generación de una percepción distorsionada de la realidad tecnológica nacional. De hecho y en un tono muy parecido, ya habí­a hecho una crí­tica similar hace un par de semanas en mi comentario titulado ¿Escolares “expertos” para navegar en Internet? donde me referí­a al caso de la estudio Indice de Generación Digital, elaborado por Adimark, el portal EducarChile (MINEDUC) y VTR, el que también arrojaba “impresionantes” resultados sobre la realidad educacional.

Obviamente el punto aquí­ no es criticar a un medio de comunicación o a una investigación en particular sino más bien a la forma en que este tipo de estudios son presentados por los investigadores y procesados por los medios para una audiencia masiva. Probablemente una forma de remediar parcialmente estos potenciales problemas es clarificar en todas estas encuestas el problema de la brecha urbana- rural en la configuración de la muestra, especificando sobre que tipo especí­fico de población es posible realizar estimaciones. Además, es posible aumentar la discusión en torno a este tipo de estudios en la medida que medios alternativos como los portales web ciudadanos, los blogs e incluso los propios medios tradicionales de prensa, abren canales para la discusión y los comentarios.

 

 

Luis Hernán Ramí­rez Q.

Director Programa de Estudios de la Sociedad de la Información

INAP-Universidad de Chile


Tip

Metodologí­a Encuesta Wip-Chile 2006

Muestra: 1000 personas entre 12 y 60 años, residentes en Santiago de Chile (los años 2003 y 2004 se incluyeron residentes en regiones V y VIII). Se excluye el grupo socioeconómico más bajo (GSE “E”).

Encuesta multietápica, probabilí­stica en todas sus etapas. Aplicada cara a cara.

Terreno: realizado por el Departamento de Estudios Sociológicos de la P.Universidad Católica de Chile. Fecha terreno: junio – agosto 2006.

Estimaciones a nivel nacional y a todos los grupos socioeconómicos en base a datos WIP proyectados según la encuesta CASEN del Ministerio de Planificación.

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