La tecnologí­a dí­a a dí­a

Esta Foto la saque de mi Sony Ericsson K510

A veces percibo que la tecnologia me posee, sin embargo, en ese momento, y solo en ese momento ENTER me vuelve a la vida. El siguiente artí­culo es la descripción de un dí­a normal en mi vida, busca la tecnologí­a que usas a diario en tu vida, te sorprenderas.

Por: Constanza Zambrano &
Hernán Felipe Mussa N.

 

Hoy es un dí­a como cualquiera, despierto a las 6:35Am con “Piano Man” interpretado estridentemente por Billy Joel y Elton John desde mi celular siemens Cx65, el cual me pareció un regalo divino cuando me lo compré hace ya un par años y no podí­a dejar de admirarlo, pero ahora me parece una demostración de lo retrasado que me he quedado en la tecnologí­a.

 

 

Sin prestar mucha atención a este arcaico aparato, calzo mi ropa deportiva, busco mi IPod cargado con más de cuatro horas de música y salgo a trotar por Tobalaba esperando que el aire frí­o y la música me lleven a un lugar donde los problemas de la oficina, la familia o los estudios pasen a un segundo plano. Entre las intersecciones de Tobalaba y Bilbao siento que mi pierna vibra, es mi celular que me recuerda por mensaje que estaba esperando un mail, mi primera reacción es entrar en un Cyber café para ver el mail completo, pero luego recuerdo que mi pequeño celular y su tecnologí­a GPRS me permiten navegar de manera simple y sin tener que detenerme ya que el celular acepta protocolos de correo POP3, IMAP4 y SMTP., sin embargo, será lento el proceso.

 

Al llegar a casa y mientras tomo una ducha, enciendo mi ordenador, mientras reproduzco en mi Home Teather mi nueva adquisición INTERESTELLAR 5555 de Duft Punk comprado en AMAZON ví­a Internet, realizo un par de correcciones a un artí­culo comunitario que estamos perfeccionando ví­a el famoso procesador de textos online Writely y ya estoy listo para ir a estudiar.

 

Al llegar a la puerta suena mi teléfono, me parece una molestia pero regreso, valla sorpresa, es una amiga que hace un par de años se fue a vivir a Barcelona, pero que me llamaba de Londres ví­a VOIPBUSTER, una empresa que solo le cobra unos céntimos por la llamada. Así­ pasamos un rato poniéndonos al corriente, finalmente debo cortar.

 

Tomo mi Notebook HP 5120 y me dirijo a estudiar a mi universidad, la mejor universidad de Chile, entre horas aprovecho el WIFI recientemente instalado en mi facultad para revisar las noticias del dí­a en los distintos portales, ver canales internacionales y, para pasar el rato, visito algunos foros, una espacio de conversación entre personas expertas y no, pero todas adictas a ciertos temas.

 

Después de clases, me junto con mi polola  y nos vamos a un mall, como sé que serán largas horas de vitrineo, probarse ropa y detenerse en cualquier tienda donde haya algún detallito para comprar, me acerco a una máquina de bebidas y compro una con mi celular ocupando mi saldo. Ya llevamos un rato, que ha parecido una eternidad, cuando gracias al bluetooth de mi polola comienzan a llegar ofertas y promociones de la tienda de retail en la que estamos, pienso que con eso podré entretenerme, pero además me contagio del espí­ritu consumista de mi polola y me doy cuenta de un celular nuevo que se ha lanzado al mercado. Ella entre carteras y yo entre celulares, finalmente me decido por un equipo termino medio, el Sony Ericsson K510.

 

Finalmente llego a mi casa, me acuesto y pienso que ese fue el último dí­a que me despierte con “Piano Man”

 

 Porque después de salir a trotar, como todos los dí­as, con mi IPOD, el fin del dí­a me deparaba cambiar mi “viejo”, pero leal y firme acompañante, por ese que “mágicamente” apareció en la pantalla de un celular gracias a otro avance tecnológico.

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