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Presentan el OLPC en Mesa Regional de las TICs de Santiago

Hoy finalmente tuvimos la oportunidad de conocer la famosa invención que espera revolucionar la educación: el computador de la fundación One Laptop Per Child (OLPC)

Eduardo Silva presenta el OLPC en la SUBTEL

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Cooperativismo Tecnológico

Comunidad

Quisiera compartirles el enfoque que fue una de las razones por lo cual fuimos merecedores, con GOTA , al premio del Presidente de la Compañí­a AMD, enmarcado en la iniciativa 50×15, la cual busca conectar al 50% de la población mundial al año 2015. Una meta ambiciosa, y que según los directivos de esta empresa (una de las más importantes en cuanto a tecnologí­a se trata, en el mundo), nuestro trabajo puede aportar de manera concreta.

GOTA, lo que hace es cambiar el foco de la discusión, acerca de cómo enfrentar la reducción de la Brecha Digital, acercando el mundo de los excluí­dos e incluidos digitalmente.

La forma en que lo hace, es que pasamos de una forma de enfrentar el problema “Tecnocentrista”, a una que se transforma en una hí­brido, que hemos denominado “Socio - Tecnológica”. Esto quiere decir, que las discusiones para acortar la distancia tecnológica se deben hacer no desde una mirada estrictamente técnica, en cuanto a saber cuántas antenas, cuánta fibra, cuántos computadores, sus especificaciones técnicas o el ancho de banda, sino que se le debe agregar (y creemos que de forma mayoritaria) variables que corresponden a las caracterí­sticas de las comunidades donde éstos elementos tecnológicos se insertan. Pasando al enfoque Socio - Tecnológico, incluyendo elementos culturales y sociales.

 

El conocer a fondo (o por lo menos una buena parte de ellas) a la cultura y sociedad donde se insertan los recursos tecnológicos, nos dice que éstos no serán ajenos a las comunidades donde se incorporan, por lo que se generarán procesos de apropiación de las tecnologí­as. Reduciéndo las posibilidades de fracaso de éstas “intervenciones” tecnológicas.

 

Para ser más gráficos, quisiera mostrarles que fue lo que hicimos con GOTA en “Connecting The World”, el concurso de AMD:

 

La empresa propuso un concurso de diseño de dispositivos que dieran como resultado que las comunidades en desventaja tecnológica, pudieran incluirse a la Sociedad de la Información.

 

Pues bien, lo que hicimos fue generar una solución que reflejara las caracterí­sticas de una comunidad que ya conocí­amos, y a la cual habí­amos estado investigando desde hace ya siete meses, que es Batuco.

 

Esta comunidad posee la Cooperativa de Agua Potable más grande de Chile, reuniéndo a más de 3000 socios, los que se proveen de agua potable a través de un servicio administrado por la propia comunidad.gotas en columna

Las Cooperativas de Agua, o Comités de Agua Potable Rural, se formaron hace cuarenta años en Chile, y fueron parte de un plan de Gobierno en el cual se generó la infraestructura básica de acceso para el Agua Potable, dejando el costo de la administración del recurso en las comunidades, pasando a supervigilar la calidad del servicio solamente.

Si se mira la frase “Infraestructura básica de acceso”, quizá se asome en nuestros recuerdos haberla escuchado muchas veces para Internet y/o Computadores, siendo ésto, lo que nosotros hemos ocupado, tratando de homologar esta polí­tica de democratización de los servicios básicos, tal cual se ha expresado para los recursos tecnológicos últimamente en las esferas de Gobierno.

Volviendo a Batuco, se tiene que existe una percepción de eficiencia en la distribución del agua potable en ésta comunidad, donde se han generado lazos de confianza, institucionalizándose la organización de la Cooperativa de Agua en Batuco.

Lo anterior involucra y explica la sobrevivencia de este tipo de organizaciones a tan diversos sistemas polí­ticos y económicos en nuestro paí­s en los últimos cuarenta años. Siendo un caso digno de estudio y análisis, tal como lo hacemos ahora para el nuevo enfoque a la Brecha Digital, y que se puede extrapolar a diversas aristas.

Poniendo las cifras que entrega la ACI (Alianza Cooperativa Internacional), tenemos que 800 millónes de personas en el mundo dicen ser parte de las Cooperativas, ya sea de servicio, financieras, infraestructura, agrí­colas, etc., y tan sólo en Latinoamérica, esta cifra supera los 30 millónes de personas.

Se autodefinen como una empresa “puente” entre el Estado y el Mercado, y persiguen la mejora de las condiciones de vida de sus asociados (cooperarios) y de la Sociedad en General. Siendo asociaciones sin fines de lucro.

El caso de Batuco implica que si se logra la introducción de tecnologí­a de esta forma comunitaria, se podrí­a lograr la apropiación de éstos elementos, incorporándolos a su vida diaria, ya que la administración de los recursos se hace de una forma comunitaria, aprovchando los canales de confianza ya descritos entre las personas de éstas organizaciones llamadas Cooperativas. Todo esto logrado mediante la introducción de variables culturales al análisis de la reducción de la Brecha Digital, dejándo de lado el determinismo tecnológico de la discusión clásica en este tema.

Por último, para lograr lo que en definitiva llamamos el Cooperativismo Tecnológico, se deben potenciar dos procesos sociales en éstas comunidades, que son:

Involucramiento de la Comunidad; especí­ficamente en las etapas de planificación de éste tipo de proyectos, y un

Ambiente de Aprendizaje; donde los conocimientos de la tecnologí­a, necesarios para su manejo, se hagan apoyados en las redes sociales que forman éstas comunidades. Podriamos resumirlo en la frase: “Aprendo del otro”, siendo el otro un común, y no un tercero que es reconocido como el “Profesor”, por lo general las relaciones sociales se generan en una ambiente, y como Max Weber dirí­a, en una forma de acción social donde el “caudillismo” se presenta, teniendo al “adelantado” de la comunidad como el “usuario avanzado”, siendo quizá, solamente aquel que tenga un menor grado de temor de interactuar con la tecnologí­a el que se la presente a su común.

Por éstas razones el diseño de GOTA se ve potenciado, y hasta quizá superado por el contexto que hay detrás, los procesos que se potencian, y la gran cantidad de personas que se podrí­an beneficiar del manejo de tecnologí­a en el mundo.

Muhammad Yunus ahora va por la Internet para los pobres

Yunus

Muhammas Yunus, el recientemente galardonado Premio Nóbel de la Paz en reconocimiento a su labor pionera en el área de los microcréditos para las personas más pobres, ahora esta comenzando una nueva revolución de la mano de Internet.

Luego del éxito del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) y del Grameen Phone, la empresa de telecomunicaciones que le ha dado acceso a telefoní­a móvil a miles de personas en Bangladesh, la tierra natal de Yunus, le llega el momento a Internet: Grameen Phone ha decidido establecer 500 puntos de acceso a Internet en ese paí­s, los que se transforman en “centros de información comunitaria” (telecentros).

Al igual que con el modelo de la telefoní­a móvil, estos puntos de acceso serán administrados por emprendedores locales, quienes invertirán su propio dinero o pedirán prestamos al Grameen Bank. La conectividad a Internet será por medio de las propias redes celulares ya instaladas (GSM), llegando a unos 128kbs, lo que si bien no es del todo apropiado resulta mucho mejor que la situación actual, en la que prácticamente no existen servicios de banda ancha y la telefoní­a fija no alcanza a llegar a los lugares más alejados de esa nación de Asia.

 

Más Información Aquí­ (en inglés )

Más información sobre Muhammas Yunus (Aqui)

Nota sobre la crí­tica a la Brecha Digital

Tradicionalmente, el término “brecha digital” refiere a un hecho problematizado de forma particularmente simple: si el problema radica en la existencia de un espacio entre los que tienen acceso a la tecnologí­a y los que no, la solución debiera darse de manera natural al proveer de tecnologí­a a aquellos que no la tienen.Sin embargo, esta “solución” no sólo carece de evidentes contextualizaciones en su problematización, sino que además sitúa el problema de la denominada “brecha digital” en términos de tener o, al contrario, carecer de tecnologí­a. Pero ¿está en ese “tener” o “no tener” el verdadero problema de la “brecha digital”?

otro logo

Las voces crí­ticas a lo que se cree entender por “brecha digital” no son nuevas. Como bien afirma Eduardo Villanueva, en su artí­culo “Brecha Digital: descartando un término equí­voco”:

…es necesario indicar que la brecha digital es un término, no de un concepto. No ha sido formalizada, ni claramente definida, y suele ser usada de manera muy vaga, lo que permite una rica variedad de definiciones a la carrera, planteada según los intereses o sesgos de los que discuten el término.

Ahora bien, más que la simplificación de su problematización o de la vaguedad de algunas de sus utilizaciones (podemos encontrar que el término puede referir a una brecha en el acceso, brecha en usuarios, brecha en aprendizaje, etc.), me parece que la crí­tica más interesante es la que se hace al paradigma que defiende. Como nota Villanueva más adelante en su artí­culo:

…por otro lado, salvar la brecha se presenta como una ruta hacia no solo abundancia de información, sino también como una serie de oportunidades que podrí­an servir para corregir o desaparecer varias de las brechas preexistentes en una sociedad dada, resultando así­ en una solución estructural a muchos de los problemas del mundo en desarrollo.

He acá la ejemplificación de un término utilizado bajo el paradigma del desarrollo y el progreso. Más aún, como nota Amelia Bryne Potter en el artí­culo “Zones of Silence: a framework beyond the digital divide”, en él podemos descubrir la reafirmación moderna de: “the West knows best”.

La misma autora más adelante rebate esta idea:

Yet, digital divide work often assumes, one, that ICTs will be helpful, and two, that they will be used for educational, economic, and other “worthwhile” projects. As with the technology transfer programs of the past, the West’s ideas about technology’s usefulness and how it will be used, are not necessarily accurate (for example, see Dagron, 2001; Gunkel, 2003; Prahalad, 2005).

Efectivamente, podrí­amos afirmar que el hecho de tener la oportunidad de acceso a la tecnologí­a no significa que se acceda o, que al menos, se acceda o se den usos ”adecuados”, como algunas organizaciones esperarí­an.

La autora propone, entonces, la utilización de un nuevo término que no reemplace a la “brecha digital”, pero que lleve la atención a aspectos que esta última omite. Se trata del concepto “zonas de silencio” (zones of silence), que trata de escuchar lo que tienen que decir las personas que están afectadas por la “brecha digital”.

Es, en palabras gruesas, el intento de llevar el foco de generación de repuestas a la brecha digital a los “afectados” y terminar con el paternalismo de los paí­ses desarrollados de creer que su experiencia es valedera para todo el mundo.

Si bien el concepto “zonas de silencio” es peligroso porque se presta para interpretaciones equivocadas que clasifiquen a los afectados por la “brecha digital” como sin existencia, Bryne Potter aclara: “They are only silent to us“.

Con esta nueva conceptualización podemos plantear nuevas preguntas sobre proyectos que se enmarcan en la superación de la “brecha digital”. Por ejemplo, en el caso de “Salamanca Wifi“: ¿Cuáles son los canales de comunicación que tradicionalmente desarrollan los habitantes con su gobierno central? ¿Es Internet lo que verdaderamente pueda mejorar los canales de comunicación que antes tení­an?

Otra perspectiva muy interesante y que tampoco pretende reemplazar el término “brecha digital”, sino más bien, busca darle un nuevo sentido a su existencia, es la que plantea Ulises Mejí­as en el artí­culo “In Defense of the Digital Divide as Paralogy (v.1.0)”.

En este caso, el autor rescata la conceptualización de Lyotard y utiliza la “paralogí­a” como el movimiento que supera o contradice la razón. Es, parafraseando a Readings (1991), una resistencia creativa y productiva hacia los metarrelatos. Como describe Mejí­as citando a Gane (2003):

concerns itself with everything that cannot be resolved within the (capitalist) system. In so doing, this form of resistance works by disrupting the instrumental logic of the modern order, producing, for example, the unknown out of the known, dissensus out of consensus, and with this generating a space for micro-narratives that had previously been silenced (p.8).

En ese sentido, los afectados por la “brecha digital” son vistos no como ví­ctimas de un “mal” -clasificado así­ por el Occidente y los paí­ses desarrollados- sino como un movimiento de resistencia a metarrelatos totalizadores que buscan la comodificación de todos los tipos de conocimiento existentes en las comunidades de manera de integrarlos a la lógica capitalista.

This reframing is necessary because, currently, the digital divide is used in just the opposite way: to rationalize a model of progress and development where those aspects of our lives that are not technologized must become technologized, to the point where ubiquitous computing is normalized as the goal of innovation (and since technologizing and commodification are closely tied in capitalism, ubiquitous computing means ubiquitous commodification).

Ambas perspectivas presentadas en esta ocasión buscan no sólo una reconfiguración de lo que entendemos por “brecha digital”, sino además cuestionar la creencia que considera la implantación de tecnologí­a como una panacea que terminará con las injusticias sociales.

La tecnologí­a es sólo una de las formas para superar injusticias que, por lo demás, han estado desde antes de la invención y constante renovación de ella. En ese sentido, no podemos olvidar que la “bracha digital” es un sí­ntoma de una sociedad capitalista que necesita de la desigualdad para su existencia, y no necesariamente una causa de la situación.

Estas perspectivas no se pueden entender como una disculpa a la evidente brecha que existe entre los que tienen y no tienen acceso a las tecnologí­as. Lo que buscan, a grandes rasgos, es entender con una perspectiva crí­tica que se necesita la integración verdadera de la comunidad en los planes para la superación de la brecha; además de comprender los reales alcances de las tecnologí­as para la cultura de una comunidad.

En Chile, la necesidad de una nueva forma de afrontar el problema de la brecha es evidente. No olvidemos que en la actualidad, existen indicadores que demuestran que, a pesar de la alta penetración de computadores e Internet, la mitad de los chilenos se sienten fuera del mundo de las nuevas tecnologí­as. Entonces, ¿no es esta la oportunidad precisa para llevar más allá a la simple problematización de la tradicional “brecha digital”?

Participación Juvenil en Internet: La Experiencia Británica

Un estudio publicado en la prestigiosa revista Information, Communication & Society (Vol.8, N3, Sept.2005) por Sonia Livingstone y sus colegas explora en profundidad las actitudes de los jóvenes británicos (9 a 19 años) frente a la participación polí­tica on-line. El estudio es muy relevante porque en cierta medida adelanta un escenario que indudablemente estaremos enfrentando en (esperamos) menos de una década en caso de seguir avanzando activamente la penetración de internet en Chile.

El estudio se basa en una encuesta representativa de nivel nacional realizada el 2004. Aquí­ hay algunas cifras interesantes de considerar, referidas a aquellos que usan internet al menos una vez por semana:

British Kids

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